Informe
Escuelas resilientes: excelencia en centros educativos desafiados por la pobreza
Aprendizajes de Canarias y Cataluña
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1Medir la eficacia escolar requiere considerar el progreso del alumnado y la vulnerabilidad del contexto. Ignorar estos factores puede llevar a infravalorar centros que, pese a las dificultades, logran un mayor impacto. Es clave identificar de forma sistemática las escuelas resilientes y facilitar la transferencia de sus modelos y prácticas.
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2En primaria (Canarias), el impacto del centro en el progreso del alumnado muestra una baja correlación con el nivel socioeconómico. Entre las escuelas más complejas, se estima que el 38% son resilientes en matemáticas y el 44% en lengua y que entre el 40% y el 60% de estas logran un progreso significativo.
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3En secundaria (Cataluña), la correlación entre el valor añadido de los centros y su nivel socioeconómico es más alta (hasta 0,5). Aun así, el 41% y el 46% de los centros son resilientes, aunque solo entre el 11% y el 16% de estos consiguen que su alumnado contribuya sustancialmente al progreso.
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4Las escuelas resilientes comparten una cultura escolar centrada en el bienestar del alumnado, con detección temprana de necesidades, una organización clara, cuidado del profesorado y un fuerte vínculo con las familias.
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5Para fomentar la resiliencia escolar, se recomienda fortalecer liderazgos educativos, desarrollar un plan de inversión viable que apueste por el personal no docente, garantizar la estabilidad y cohesión de los equipos docentes y ampliar el tiempo y las oportunidades de aprendizaje del alumnado a fin de equilibrar las desigualdades de origen.

